Qué son los espacios cardioprotegidos

Espacios cardioprotegidos

     

Es posible que mucha gente no esté familiarizada con los espacios cardioprotegidos. Por los términos que forman a esta palabra compuesta, se puede deducir que estamos hablando de lugares donde se pretende proteger al corazón.

Los infartos o ataques cardíacos son más frecuentes en la población de lo que nos imaginamos, suponiendo una tasa de mortandad muy por encima de los accidentes vehiculares.

Por lo general, en los espacios más concurridos suelen darse más casos de infartos. Muchas veces, es complicada la atención médica, ya que algunas de estas zonas son de difícil tránsito.

Con los años, hemos aprendido que hay personas con un riesgo mayor de sufrir un infarto fulminante, también llamado muerte súbita. Vimos como deportistas muy queridos se desplomaban practicando su deporte favorito, debido a un ataque súbito al corazón.

Tiempo atrás, quizás por la falta de información, se perdieron vidas. Pero ahora, en todo el país existen legislaciones que obligan a tener al alcance de cualquiera, en lugares determinados, un desfibrilador que intente reanimar a la víctima de una parada cardiaca.

Qué son los espacios cardioprotegidos

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Los espacios cardioprotegidos

Se definen como tales aquellas áreas que disponen de los aparatos imprescindibles para intentar reanimar a una persona afectada por una parada al corazón. Estos espacios suelen estar asignados por los gobiernos competentes, y responden a características que tienen que ver con la afluencia masiva de personas, zonas donde se junte gente considerada de alto riesgo (deportistas y pacientes cardiacos), y lugares de difícil acceso para la llegada de asistencia médica (aviones y barcos, por ejemplo).

En estos lugares debe haber personas que, sin pertenecer al cuerpo sanitario, sepan usar correctamente los desfibriladores y realizar una reanimación. El objetivo es conseguir una asistencia inmediata, porque se sabe que durante los primeros minutos de una parada al corazón, el uso del desfibrilador puede salvar la vida.

Por eso, será normal que encontremos estos aparatos de reanimación en aeropuertos, centros comerciales, estadios y zonas deportivas, hospitales, residencias, casinos, estaciones de trasporte público y colegios, entre otros.

Existen poblaciones muy pequeñas que carecen de hospitales cercanos, así como zonas turísticas de complicado acceso, siendo susceptibles de pertenecer a estos espacios de protección cardiaca. La normativa vigente obliga a los aviones comerciales y a los barcos a poseer un desfibrilador, así como a un personal no sanitario que sepa reaccionar ante la necesidad de una resucitación cardiopulmonar.

Se estima que en nuestro país se padece una parada cardiaca cada veinte minutos. Estas afecciones al corazón son debidas a distintas condiciones, como llevar una vida poco saludable, mantener un esfuerzo corporal excesivo mediante el deporte, problemas congénitos, factores derivados de la edad o enfermedades circulatorias.

¿Qué es Esforem?

Esforem en una empresa preocupada por la salud de las personas. Por este motivo, que profesionales muy cualificados se encargan de ofrecer al público los últimos modelos de desfibriladores, aptos para los espacios cardioprotegidos.

Además, ofrece una formación especializada en el uso del desfibrilador, no sin la ayuda de los conocimientos que se requieren para realizar los primeros auxilios a una persona que ha padecido una parada cardiaca.

Su enseñanza, dirigida a empresas y particulares, se distingue por llevarse a cabo de manera presencial en algunos casos, y virtual en otros, con tutores que dirigen la enseñanza de estos cursos, siendo su objetivo salvar vidas.

La existencia de los espacios cardioprotegidos ha conseguido salvar a muchas personas en los últimos años, gracias a la actuación rápida de personas anónimasformadas para sustituir, en casos de emergencia, a los cuerpos médicos. El desfibrilador, con los años, ha ido avanzando, hasta convertirse en un aparato esencial de nuestra sociedad, que tanto ha aprendido a valorar la vida.